Tienes que ganar el juego antes de poder cambiar las reglas

En las charlas nos dimos cuenta de que aunque somos muchas las personas que estamos intentando cambiar las “reglas del juego” económico y social, está costando porque no entendemos bien las implicaciones de esta frase. Primero, que si no has ganado nunca, no puedes entender un juego total y verdaderamente. Segundo, que la gente necesita ganar el juego actual para poder dedicarse a cambiar las reglas. Y tercero, que hemos sido educados para querer ganar, estamos en esa inercia y por lo tanto, si queremos que las alternativas funcionen, tienen que facilitar los dos puntos anteriores.

Con lo primero no quiero decir que no se pueda entender un juego sin ganarlo, pero no puedes entender qué es ganar, qué se siente ganar y por lo tanto, la comprensión se reduce en alguna medida. Para cada persona es diferente y es crucial encontrar acuerdos sobre los objetivos. Afortunadamente, además de las cada vez más abundantes iniciativas transformadoras, hasta prestigiosas marcas como Chivas Regal o Martini ya transmiten este tipo de mensaje.

El segundo es obvio porque todo el mundo tiene que pagar algunas facturas, el super, etc. y solo podremos aportar algún granito de arena si tenemos eso medianamente resuelto, si no, nuestras aportaciones serán inestables y aunque haya buena voluntad, pueden no ser suficientemente constructivas.

La Educación es fundamental para poder hablar de qué significa ganar y cambiar este juego que jugamos día a día y como explica magistralmente Ken Robinson, es vital combinar Inteligencia y Creatividad. Lo primero es entender cómo funciona el juego y para inspirarnos en obras creativas, propongo aprovechar las fantásticas escenas de estas dos películas: “Una mente maravillosa” y “Un mundo implacable”. La primera introduce algo llamado Dinámica Rectora y la segunda, desde otra perspectiva, nos va aclarando de qué va el tema… Y esta también explica qué es el “estatuto inmutable de los negocios”. Atentos por favor a la vigencia de la explicación de una película de 1976.

La Dinámica Rectora, según la teoría económica y social, es la que se establece en un grupo, una empresa, una familia o en la sociedad, cuando cada individuo buscando su bienestar favorece también el bienestar del grupo. Esto suena muy bien y sin duda funciona a cierto nivel pero “el mundo implacable” en el que vivimos es más fuerte y generalmente, para conseguir el dinero que necesitamos para nuestras necesidades y deseos, nos vemos más motivados a pensar en nuestro propio bienestar que en el de las demás personas.

La gran pregunta es ¿por qué?. Yo tengo una teoría. Porque siempre hay que competir para acceder al dinero y quienes deciden sobre nuestra posibilidad de acceso a él, son considerados de cierto nivel superior, como nuestros padres, los jefes y los bancos. Es decir, un ser humano siempre tiene que pedirle dinero a alguien y ese alguien decide a quién se lo da, de manera competitiva en la enorme mayoría de los casos.

Así como un niño aprende a hablar en el idioma en el que se relaciona, las personas nos volvemos más competitivas porque estamos siempre compitiendo. Ni nos damos cuenta de lo desgastante que es esto y además, generalmente creemos que está bien que así sea porque eso motiva a las personas a mejorar y porque confiamos en que quienes deciden a quien se le da dinero, sabrán evaluar quién lo hace mejor y por lo tanto, merece ser premiado, remunerado, etc.

No solo competimos constantemente en el acceso al dinero sino en su uso porque como el dinero no abunda que digamos, en cada intercambio hemos de llegar a un acuerdo y generalmente hay uno que quiere ganar más y otro que quiere perder menos. Así nos pasamos parte de la vida “regateando” consciente o inconscientemente. Por otra parte, lo de que la competitividad motiva a las personas a mejorar puede ser cierto en muchas ocasiones pero podemos estar de acuerdo en que lo que no está bien es tener que competir siempre, quieras o no quieras.

¿Y por qué confiamos en el buen criterio de quienes tienen el dinero? Para esto tengo otra teoría. Por falta de conocimiento, que viene de la falta de Educación sobre estos temas que ya mencionamos. Si te preguntas o preguntas a tus amigos cómo se crea el dinero, te encontrarás con muchas respuestas bastante desoladoras y después de algunas charlas, probablemente te preguntes cómo es posible que toda nuestra vida dependa del dinero y sepamos tan poco de él.

En los últimos tiempos van apareciendo multitud de charlas, documentales y películas que nos enseñan cómo funciona el mundo y cómo podría funcionar. Ahora falta organizarnos para ganar este juego y así dedicarnos a cambiar lo que no nos parezca útil. Y para eso, tenemos que ser capaces de no competir entre las alternativas, que es lo que está pasando ahora mismo, porque los mecanismos de acceso al dinero son como son.

La clave del cambio que necesitamos está en el Poder Decisorio. Si tienes ese, tendrás también Poder Adquisitivo, que es a su vez, una manera de decidir ya que “votas” con tus compras cada día.

La película “Una mente maravillosa” muestra una versión que trasciende al propio equilibrio de Nash (que es teoría competitiva) por su sencillez; mejor dejar de jugar al “sálvese quien pueda” y organizarnos para que nos vaya mejor a todos. A partir del planteo de la película, podemos construir una Dinámica Rectora en la que cada persona pueda decidir con SU grupo, que es lo mejor para cada una y para el grupo. Porque si esperamos a que sean las leyes del mercado las que deciden con su “mano invisible”, este va a seguir siendo “Un mundo implacable”.

El Poder Decisorio podemos construirlo inspirándonos en esta segunda película, mejorando su guión. A partir del minuto xx dice: “Nuestros hijos vivirán para ver eso, un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, presión ni brutalidad, una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común, en la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones, en la que se les cubrirán todas las necesidades, se les moderarán todas las ansiedades y les divertirán, para que no se aburran”.

Me recordó inmediatamente a la película “Un mundo feliz” y aunque algo ecuménico es algo “Que pertenece o se refiere a todas las personas del mundo, a todos los países y a todos los tiempos” y eso podría ser algo bueno, si hablamos de organizarnos para evitar la extinción de la especie que parece que se avecina, suena a Ecumenismo ¡y con Dios hemos topado!

Lo de “se les moderarán todas las ansiedades” también lo quitamos pero lo de divertirnos, mola, porque ningún plan transformador será sostenible si no es divertido. Por eso es tan importante que seamos capaces de verlo todo como un juego, uno tan divertido y/o serio como queramos. Ahora es un juego con unas reglas decididas por personas hace muchísimos años, unas que hay que actualizar al conocimiento actual que la Humanidad ha logrado y que utilizando la tecnología sabiamente, podemos poner al servicio de las personas por primera vez en la Historia.

La participación democrática o comunitaria se extiende gracias a Internet, especialmente después del 15M y todavía puede hacerlo más si entendemos cómo funciona realmente la Democracia y la Economía y somos capaces de conectarlas, para que involucrarnos en las decisiones relevantes de nuestra sociedad también sea algo productivo en términos económicos. Podemos crear un sistema en el que todas las personas tengan “acciones”, entendidas como Poder Decisorio y Poder Adquisitivo.

Inspiradxs en el lema #DemocraciaRealYa proponemos #EconomíaRealYa para el próximo aniversario del 15M y a partir de ahí, con #Gameconomics, combinaremos juegos, economía y micros, para cambiar todos los guiones que hagan falta, para inspirarnos y aprender de la Historia y de las historias, para crear personajes y encontrar afinidad entre las personas e iniciativas que formarán esos grupos con la Nueva Dinámica (rectora) y construirán el Nuevo Estatuto (absolutamente mutable) de los negocios, uno que ponga a las Personas en el centro de la Economía.

Apelaremos a lo que verdaderamente nos motiva, la Autonomía, la Maestría y el Propósito para combinar dinámicas lúdicas y artísticas en un método de creación monetaria que se fundamenta en la verificación comunitaria/democrática de la necesidad de los medios de intercambio creados, con un efecto similar al del Matchfunding.

En lugar de pensar qué podemos hacer con determinado dinero disponible competitivamente (en concursos, premios, subvenciones, etc.), la metodología permite:

1) Calcular el valor de lo que determinado grupo o comunidad decide que es necesario hacer para el Bien Común

2) Verificarlo primero en las redes sociales masivas y luego en sistemas de toma de decisiones, como Nabú y Decidim.barcelona

Aseguramos así la optimización de los recursos y las sinergias entre participantes, acceso a la financiación menos competitivo y actividades económicas verdaderamente relevantes para la comunidad que las realiza, fundamentadas en la Participación.

¡Os esperamos en la Conferencia Internacional de Monedas Sociales y Complementarias!

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